¿Qué es importante que aprenda el alumnado para adaptarse a los nuevos tiempos, a la vida y a los empleos que les esperan dentro de unos años?  Los distintos marcos de referencia coinciden en la necesidad de trabajar varias habilidades curriculares y personales para adaptarse a una sociedad nueva y así mejorarla.

Este enfoque apuesta por una educación adaptada a las necesidades sociales actuales y colisiona con muchas herramientas o plataformas de centro tradicionales que siguen estancadas en sistemas académicos del pasado.

En este sentido, las 4C equivalen a una serie de habilidades, definidas por estos expertos, fundamentales para un correcto desarrollo de la enseñanza. Dentro de estas habilidades encontramos: el pensamiento crítico, la creatividad, la colaboración y la comunicación.

De primeras, puede dar la sensación de que es muy complicado enseñar estas habilidades a aquellos alumnos más pequeños cuando están en una edad tan temprana. ¡Pero se puede conseguir con un poco de esfuerzo! 

Como decía Paulo Freire,  “la educación no cambia el mundo, si no a las personas que van a cambiar el mundo”. Por eso es importante iniciar el cambio desde la educación, desde donde resulta imprescindible y también muy urgente para quienes aún no hayan reflexionado sobre ello.

 

 

1. Pensamiento Crítico (o Critical  Thinking)

El pensamiento crítico es la capacidad de evaluar y analizar la información.

De hecho, el pensamiento crítico para los niños tan pequeños consiste básicamente en preguntar y sentir curiosidad por las cosas por lo que no es una habilidad que les resulte muy difícil de desarrollar. Normalmente, comienzan haciendo preguntas simples, que empiezan a ser cada vez más maduras a medida que crecen. 

Una buena forma de trabajar este pensamiento crítico es desarrollando preguntas a los más pequeños para que empiecen a darle vueltas a la respuesta, o incluso lleve a aún más preguntas. ¿Por qué el cielo es azul? ¿Qué superhéroe te gustaría ser? ¿Por qué aparece el arcoíris?

La posibilidad de que mediante rúbricas los alumnos puedan autoevaluarse y coevaluarse abre un abanico de posibilidades a nivel pedagógico.

El hecho de tener que autoevaluarse a sí mismos, genera una reflexión en el alumnado, que le posibilita entender dónde tiene un menor desarrollo de sus competencias y dónde debe trabajar para su mejora, así como visualizar sus puntos fuertes.

A la vez, el hecho de evaluar a sus compañeros y que esto afecte en su nota, hace incrementar su responsabilidad, y entenderlo como un proceso natural, en el que también se pone en la piel del profesor y ayuda a que ambos entiendan sus puntos de vista.

 

 

2. Creatividad

Nada vuela más alto que la creatividad de un niño, es por eso que forma parte de una de las habilidades más importantes a desarrollar. 

Desde bien pequeños, los niños son creativos de por sí, desde crear un dibujo a inventar un objeto o crear una manualidad. La creatividad es como un músculo: hay que entrenarla y usarla para que se haga cada vez más fuerte. Es la habilidad de usar la imaginación para crear o pensar en cosas nuevas.

En el mundo competitivo actual en el que vivimos y junto a la automatización de las tareas, la capacidad de innovación y el espíritu creativo se están convirtiendo rápidamente en requisitos indispensables para el éxito personal y profesional. Sir Kenneth Robinson, pensador y orador, dijo:

«La creatividad es tan importante en la educación como la alfabetización y debemos tratarla de la misma manera».

La creatividad está estrechamente entrelazada con las otras habilidades previamente definidas. La innovación hoy en día tiene un componente social y requiere de la capacidad de adaptación, liderazgo, trabajo en equipo y habilidades interpersonales. Cada vez más, en la actualidad la capacidad de innovar está vinculada a la capacidad para conectar con los demás y con la facilidad para la comunicación y la colaboración.

 

3. Colaboración

Las palabras que mejor definirían la colaboración serían “trabajo en equipo”, “cooperación”, o incluso “¡vamos a hacerlo juntos!”. En definitiva, la colaboración se presenta como una habilidad esencial para lograr resultados significativos y eficaces en nuestro alumnado.

Todo puede hacerse más accesible si practicamos el concepto de aprendizaje colaborativo y tratamos de que se diviertan mientras lo hacen. Algunos niños empiezan a practicar la colaboración cuando van a la escuela por primera vez, pero podemos comenzar a enseñarles en casa. Por ejemplo, mostrándoles cómo pueden ayudar en las pequeñas labores domésticas, como ordenar o recoger sus juguetes. Incluso si tienen hermanos o hermanas, pueden hacerlo juntos.

Un trabajo colectivo, donde cada uno aporta su granito de arena y sus ideas al respecto, resulta mucho más eficaz que cuando este trabajo se realiza de forma individual. La diversidad aporta múltiples perspectivas individuales y culturales, lo que enriquece los trabajos colaborativos.

 

 

4. Comunicación

Por último, tenemos la última de nuestras cuatro C: la comunicación. Pero, ¿por qué es tan importante la comunicación en la educación? ¡La comunicación es la base del entendimiento de nuestra sociedad!

Desde bien pequeños, se trabaja la comunicación entre nuestros hijos o alumnado, haciendo hincapié en la expresión de sus sentimientos, ideas u opiniones para trabajar así y desarrollar al máximo su capacidad de comunicación, bien puede ser mediante gestos, sonidos, palabras o expresiones faciales. 

Si bien es importante hacer hincapié en las habilidades de comunicación, puede ser difícil separarlos de las demás C. Las competencias comunicativas, como el hecho de articular claramente las ideas a través de hablar y escribir, están estrechamente relacionadas con las habilidades de colaboración, tales como trabajar eficazmente con diversos equipos, teniendo compromisos necesarios para lograr una meta común, y asumiendo la responsabilidad compartida para el trabajo colaborativo. Es por eso que la comunicación no puede ser eficaz a menos que el mensaje sea recibido y comprendido.

No solo es importante la comunicación entre el alumnado, sino también entre el alumnado, el centro y las familias. Sin duda dos de los mayores retos de los docentes es la comunicación con las familias, y, la capacidad de dar feedback de forma instantánea al estudiante, permitiendo así ser un guía, dedicando el menor tiempo posible a las tareas administrativas y pudiendo dedicar al completo su tiempo en el progreso del alumnado, su rendimiento y cómo impulsar su potencial al máximo.

Una herramienta perfecta para ayudar con este desarrollo es Edvoice, donde conectamos familias, alumnos y profesores entre sí, creando comunidades comunicadas en tiempo real y participativas, pudiendo comunicar en el momento deseado.

A su vez, el docente tiene unas ventajas impagables, com sería por ejemplo poder reducir tareas repetitivas, enviar las notas de manera individual y la asistencia de forma automática e integrada en su cuaderno de notas digital, y, tener un canal bidireccional y privado con el alumnado mediante el cual proporcionarle las indicaciones para la mejora de su rendimiento.