Mantener el interés de los alumnos en el aula suele ser una tarea difícil. Una de las estrategias que se está aplicando cada vez más para fomentar la participación y la implicación de los alumnos en el aula es la gamificación, una técnica de aprendizaje que traslada la mecánica de los juegos al ámbito educativo-profesional con el fin de conseguir mejores resultados, ya sea para absorber mejor algunos conocimientos, mejorar alguna habilidad, o bien recompensar acciones concretas, entre otros muchos objetivos.

Aplicar la gamificación en el ámbito de la educación consiste en utilizar una actividad lúdica para aprender o llevar al aula la organización y las reglas de un juego, con el objetivo de implicar a los alumnos y ofrecerles una forma diferente de aprendizaje. Para ello, se recompensa la realización de ciertas tareas establecidas con puntos, niveles o rankings, fomentando el esfuerzo, la autoafirmación, el compañerismo…

Aunque nunca debemos olvidar que lo esencial es que los alumnos aprendan y asimilen los conocimientos, el uso de las estrategias de gamificación como apoyo a este objetivo, sin ninguna duda facilita tanto el trabajo de docentes como el propio aprendizaje de los estudiantes.

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